Plástico, que Sea Eterno En Cuanto Use

Actualizado: 7 de sep de 2018



La palabra plástico, originario del griego "Plastikós" se refiere a la movilidad de los materiales en cuanto a su cambio de forma física a través del empleo presión, calor o reacciones químicas. Aunque desde 1839 Charles Goodyear descubrió el proceso de la vulcanización agregando azufre a caucho bruto, sólo en 1907, el belga Léo Baekeland, desarrolló el primer plástico realmente sintético, la baquelita, resultado de la reacción entre el fenol y el formaldehído, resultando un material extremadamente duro, moldeable y resistente al calor y la electricidad.


El nylon (poliamida) desarrollada en la década de 30 además del drácon, isopor, poliestireno y el vinilo descubiertos y perfeccionados después de la segunda guerra mundial, derramaron sobre nuestro cotidiano una infinidad de productos y aplicaciones que sería prácticamente imposible concebir un mundo en que ellos no fuesen utilizados. Para ello basta con una rápida mirada en su alrededor.


Es cierto que su producción genera serios impactos ambientales. El refino del petróleo acarreta prácticas como el consumo de grandes cantidades de energía y agua, generando residuos contaminantes de líquidos y gases tóxicos de difícil tratamiento y eliminación.


El plástico también, por su increíble resistencia a los hongos y bacterias, hace su descomposición natural una odisea que se extiende en promedio, por más de 100 años.


Su fragmentación en el ambiente marino es devastadora, originando el micro plástico que acaba entrando en la cadena alimentaria de los seres que allí viven, sin hablar del estrago causado por piezas más grandes como las bolsas plásticas, botellas y cepillos de dientes. En cuanto a todos los contras, el plástico tiene su contribución también al medio ambiente, con su empleo en automóviles, haciéndolos más ligeros y por lo tanto menos contaminantes y en su utilización en la impermeabilización de laderas, impidiendo el deslizamiento, contra lluvias torrenciales.


Por lo tanto, el plástico en sí no puede ser señalado como el gran villano de la contaminación ambiental. Su uso indiscriminado y el descarte inadecuado sí es que necesitan ser reconsiderados.


Sabemos que los cepillos de dientes, las bolsas de supermercados y las pajitas de plástico normalmente no son debidamente descartados.


Usted puede contribuir mucho para evitar este problema, utilizando y recomendando cepillos de dientes hechos de materiales fácilmente degradables como el bambú, utilizando bolsas de algodón en sus compras de supermercados y cambiando el uso de las pajitas de plástico por las prácticamente eternas, pajitas de metal.


Por lo tanto, utilice objetos de plástico que realmente sean imprescindibles y tengan un gran período de utilización. Su contribución podrá parecer pequeña al principio, pero de la misma forma que aquella “inocente pajita de plástico” que te ha caído en la playa puede haber acabado obstruyendo la nariz de una tortuga marina, el gesto inverso, hecho por millones, marcará la diferencia.

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